La Virgen María (6)

María acompaña a Cristo

Autor: Fr. Carlos Lledó López O.P.


 
 



 

MEDITACIÓN
 

MARÍA ACOMPAÑA A CRISTO




LOS PRINCIPALES MOMENTOS


Anunciación (Lc.1,26-39) María acompaña a Cristo que es concebido virginalmente por obra del Espíritu Santo y se entrega totalmente al misterio como esclava en el amor.

En la Visitación, María acompaña a Cristo que consagra a Juan en el vientre de su Madre y proclama las grandezas del Señor con el canto del Magnificat. (Lc.1,39-57).

En el Nacimiento, María acompaña a Cristo, y lo recibe virginalmente entre sus brazos por obra del Espíritu Santo, lo muestra a los pastores (Lc.2,1-19), a los magos (Mt.2,1-13), y al mundo.

En la Circuncisión y Presentación María acompaña a Cristo dando ejemplo de obediencia y guardándolo todo en su corazón (Lc.2,19.51).

En la huida a Egipto (Mt.2,13-23) María acompaña al Niño y lo protege al calor de su corazón de Madre.

En el hogar de Nazaret (Lc.2,51-52) María acompaña a Jesús como madre y educadora.

En el templo, María acompaña a Jesús comprendiendo como Madre que el Hijo tiene que dedicarse a las cosas del Padre (Lc.2,40-50).

En las bodas de Caná, María acompaña a Jesús, lo ayuda intercediendo por la necesidad de los recién casados y nos orienta hacia su Hijo (Jo.2, 1-12).

En la Cruz (Jo.19,25) María acompaña a su Hijo, acepta la misión de ser Madre de los redimidos y lo recoge entre sus brazos.
 


 

ACOMPAÑA A LA IGLESIA

María, porque acompaña a Cristo, acompaña al Cuerpo místico que es la Iglesia desde el nacimiento de su actividad el día de Pentecostés. Igualmente, la sigue acompañando y la asiste en sus necesidades como Medianera universal
(L. G. 62).


ACOMPAÑA A LOS FIELES

Maria nos ofrece a Cristo.
 
María nos ofrece a Cristo y a la Iglesia. Por lo tanto, nos ofrece la vida sobrenatural en los sacramentos y, centralmente, el Cuerpo y la Sangre del Hijo en la Eucaristía.

María es modelo "eminente y singular” (L.G.63).

María es modelo eminente y singular de las virtudes que tenemos que practicar. Nos marca el camino de la santificación y salvación. Es Imagen de la vida futura que nos espera y precede con su luz al pueblo peregrino.

María intercede por nosotros (L.G.62) Los peregrinos acudimos a Ella en las necesidades espirituales y materiales del camino.


MARÍA ES ITINERARIO

María se convierte así en itinerario de fe para los creyentes porque cree a pesar de las apariencias humanas y se entrega sin condiciones (Lc.1, 38). Es itinerario de esperanza porque se apoya sólo en la palabra del ángel que le habla de parte de Dios: "Es Señor está contigo"(Lc.1,28). Es itinerario de amor porque entrega su alma y su cuerpo, todo su ser, al plan del Padre (Lc.1,38).

 



             




 

 
 


             Autor: Fr. Carlos Lledó López, O.P.