LA SAGRADA FAMILIA
El hogar de Jesús

Autor: Fr. Carlos Lledó López O.P.

 

 



MEDITACIONES


 

SAGRADA FAMILIA

CICLO C

 

La Fiesta de la Sagrada Familia es la fiesta de los hogares cristianos. Somos invitados a entrar el Hogar de Nazaret formado por la Virgen María, por San José, y, centralmente, por el Niño Jesús. El rezo del Rosario en familia es nexo de unión: familia que reza, permanece unida.

 

PRIMERA LECTURA.  Eclesiástico 3,3-7.14-17a.

Honra a tu padre y a tu madre.

El Siervo de Dios Juan Pablo II comenta que la primera. lectura es un amplio comen­tario al cuarto Mandamiento del Decálogo: Honra a tu. padre y a tu madre" ( Hom. 1986)

La interpretación de este texto debemos de hacerla desde el amor: Efectivamente, el amor crea el honor, la estima recíproca, la solicitud premurosa, tanto en la relación de los hijos con los padres, como de los padres con los hijos y sobre todo en la relación recíproca entre los cónyuges. (Ut. s.).
 

La relación recíproca.

El padre y la madre gozan de autoridad moral en la medida que sus relaciones recíprocas se fundamentan en el amor mutuo y en el respeto debido a Dios.

Dios tiene un designio de amor sobre el matrimonio y la familia: Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza: llamándolo a la existencia. por amor, lo ha llamado al mismo tiempo al amor. El amor es, por tanto, la vocación fundamental e innata de todo ser humano (Cf. Fam..Cons.).



 

El Sacramento del Matrimonio.

Dicha vocación al amor se realiza en el sacramento del Matrimonio. Es el pacto de amor conyugal o elección consciente y libre, con la que el hombre y la mujer aceptan la comunidad íntima de vida y amor querida por Dios mismo. Es, consecuentemente, el respeto debido al plan de Dios Creador y Redentor sobre la familia. Es poner los fundamentos de la autoridad moral sobre los hijos y de la veneración que éstos han de mostrar a sus padres ( Ut. s.)
 

Invocación mariana.

Virgen de Nazaret, Madre virginal de Jesús y verdadera esposa de San José. Instruye a los matrimonios cristianos para que sepan fundamentar sus relaciones en la gracia del Sacramento, fundamento de la educación cristiana.

 

SEGUNDA LECTURA. Colosences.3, 12-21.

Las virtudes del hogar.

La doctrina de San Pablo pone de relieve las virtudes propias de la familia: la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión, la aceptación del otro, el diálogo, la capacidad de perdón... Y por encima de todo esto, el amor que es el ceñidor de la unidad consumada.
 

La primacía del amor.

Sólo el amor totalmente abierto a Dios puede crear el clima unificante, gozoso y exigente, necesario para que la familia se defienda de tantos ataques como. recibe del exterior (Ut s). El amor estable y sereno entre los padres engendra amor, uni­dad, paz y respeto en los hijos. Es la base de, la familia cristiana.
 

El ambiente de la familia.

De esta. manera, la familia se convierte en aquel ambiente educativo que es insustituible: el primero y fundamental y más consistente ambiente humano, que se convierte luego en la iglesia doméstica" (ut s.). .

Iglesia doméstica que ama a Dios y respeta sus Mandamien­tos; que cultiva la vida de la gracia por los sacramentos, por la oración, por la práctica de las virtudes, por la devoción filial a la Virgen expresada en el Rosario y por el testimonio cristiano en medio de la sociedad.
 

Invocación mariana.

Virgen María: el hogar de Nazaret es modelo de virtudes heroicas. Que los hogares cristianos, centrados en el amor, sepan practicar las virtudes cristianas y transmitirlas a los hijos.
 

TERCERA LECTURA. San Lucas 2, 41-52.

La ejemplaridad de María y José.

La Sagrada Familia nos ofrece ejemplo de amor, obediencia y aceptación del plan de Dios sobre ellos y sobre el Niño Jesús: Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre.
 


 

La familia cristiana necesita acudir al templo para celebrar el encuentro festivo con el Señor centrado en la Santa Misa, para celebrar los sacramentos, para orar a nuestro Padre Dios.
 

La misión de Jesús.

Jesús se ha quedado en el templo, la casa de su Padre, explicando las Sagradas Escrituras a los Maestros. Jesús se debe al Padre. Por eso dice a María y a José: ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?

Podemos decir que Jesús nos enseña a poner las cosas en su sitio: primero Dios. El matrimonio, la familia, los hijos... todo subordinado al respeto debido a la voluntad de Dios.
 

Invocación mariana.

Santa María: que la ejemplaridad del Hogar de Nazaret se proyecte sobre las familias cristianas y les obtenga gracias abundantes para amar a Dios sobre todas las cosas y ser fieles a su vocación y misión en medio del mundo.

Con María, meditamos los misterios gozosos del Rosario que nos ayudan a conocer las virtudes del hogar de Nazaret y a imitarlas.

      
 


 

       




 

 
 


             Autor: Fr. Carlos Lledó López, O.P.