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Revelación de Jesús en Caná
Lectura evangélica.
Había una
boda en Caná de Galilea, y la Madre de Jesús estaba allí. Faltó el vino, y
la Madre dijo a Jesús: No les queda vino. Luego dijo a los
sirvientes: Haced lo que Él os diga... Así Jesús comenzó sus signos y
creció la fe de los discípulos. (Cf. Jo. 2, 1-12)

Meditación.
Es el primer milagro que realiza Jesús y lo hace por la mediación de su
Madre.
Los milagros de Jesús son signos –revelación-
de la divinidad de Jesucristo. Confirman la verdad de su Evangelio.
Manifiestan la Providencia y cercanía de Dios que cuida de las cosas más
pequeñas. Postulan nuestra fe en Cristo y la adhesión de nuestro ser y obrar
al Evangelio.
La presencia de Jesús en las bodas de Caná santifica y bendice el matrimonio
de Caná con su presencia física y remedia sus necesidades. Jesús sigue
santificando y bendiciendo todo matrimonio cristiano con su presencia
sacramental. Con la gracia sacramental, los contrayentes reciben la fuerza
del Espíritu Santo para ser fieles a los fines del matrimonio, para la mutua
ayuda, comprensión y perdón, así como para remediar las situaciones
difíciles con criterios de fe. Cristo está presente en el matrimonio con su
presencia sacramental y su ayuda.
También está presente María como
Madre y Medianera que sigue intercediendo ante el Hijo por el matrimonio,
especialmente cuando les falta el vino de la virtud.
María es la Omnipotencia suplicante que ama a sus hijos y los cuida. "No
tienen vino" dice la Madre que continúa intercediendo ante el Hijo para que
no falte el vino de las buenas obras.
María nos orienta a todos hacia Cristo: "Haced
lo que El os diga". Quiere decir que hemos de aceptar a Cristo: es el
camino, la verdad y la vida (Jo. 14, 6); es la luz verdadera (Jo. 1, 9);
es la paz (Jo.14, 27); es la prueba suprema del amor de Dios que Dios nos
tiene (Jo.3, 16).
Madre de Dios y Madre nuestra, Señora del Rosario: no te canses de
Interceder por nosotros y enséñanos a hacer lo que Cristo nos dice.
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Las Oraciones del Rosario
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PADRE NUESTRO:
Rogamos a Dios.
Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,
venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el
cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
* AVE MARÍA:
Repetimos la Salutación del Ángel y Santa Isabel a la Virgen María.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo;
bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu
vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la
hora de nuestra muerte. Amén.
* GLORIA:
Alabamos a la Santísima Trinidad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora, y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
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